Acercamos la ciencia, la salud y la biología a la vida cotidiana

DIVULGATA | Ciencia para todos

Acercamos la ciencia, la salud y la biología a la vida cotidiana

DIVULGATA | Ciencia para todos

Explicaciones breves

¿Por qué los antibióticos no sirven para la gripe?

Explicaciones breves

¿Por qué los antibióticos no sirven para la gripe?

Explicaciones breves

¿Por qué los antibióticos no sirven para la gripe?

Dr. José P. Palma-Nicolás

Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Medicina, Departamento de Microbiología. Ave. Francisco I. Madero y Dr. Eduardo Aguirre Pequeño s/n, Col. Mitras Centro. C.P. 64460, Monterrey, Nuevo León, México.

 

Es una escena frecuente: una persona con gripe —fiebre, dolor muscular, congestión y malestar general— busca alivio rápido y considera tomar antibióticos. Existe la idea extendida de que estos medicamentos “aceleran la recuperación”, pero en la mayoría de los casos no solo no ayudan, sino que pueden generar consecuencias negativas. La razón principal es sencilla: la gripe no es causada por bacterias, sino por virus.

Los antibióticos son fármacos diseñados específicamente para combatir infecciones bacterianas. Actúan interfiriendo con estructuras o procesos propios de las bacterias, como la síntesis de su pared celular o la producción de proteínas esenciales (Ventola, 2015). Las bacterias son organismos vivos completos que pueden crecer y reproducirse de manera independiente. En contraste, los virus son entidades mucho más simples: no tienen metabolismo propio ni estructura celular completa, y dependen de invadir células humanas para replicarse (Lodish et al., 2021).

La gripe es causada por el virus de la influenza. Este virus infecta células del tracto respiratorio y utiliza la maquinaria celular para producir copias de sí mismo. Los síntomas que experimentamos —fiebre, inflamación, dolor— no son directamente causados por el virus, sino por la respuesta del sistema inmunológico al combatir la infección (Taubenberger & Morens, 2008). En este contexto, los antibióticos no tienen ningún efecto, ya que no pueden interferir con el ciclo de vida del virus ni con los mecanismos celulares que este utiliza.

A pesar de esto, muchas personas creen que los antibióticos “sí funcionan” porque notan mejoría después de tomarlos. Esta percepción suele ser una coincidencia. La gripe es una enfermedad autolimitada en la mayoría de los casos, lo que significa que el propio organismo puede resolverla en unos días. Si alguien inicia antibióticos durante ese periodo, es fácil atribuir la recuperación al medicamento, cuando en realidad el sistema inmunológico ya estaba haciendo su trabajo (Centers for Disease Control and Prevention [CDC], 2023).

El uso innecesario de antibióticos no es un problema menor. Una de sus consecuencias más graves es la resistencia bacteriana. Cuando las bacterias se exponen repetidamente a antibióticos, algunas pueden sobrevivir y desarrollar mecanismos de defensa, como modificar el sitio de acción del fármaco o expulsarlo de la célula. Estas bacterias resistentes pueden multiplicarse y propagarse, haciendo que infecciones comunes se vuelvan más difíciles de tratar (World Health Organization [WHO], 2020). Este fenómeno representa una de las mayores amenazas actuales para la salud pública global.

Además, los antibióticos pueden causar efectos adversos. Entre los más comunes están las alteraciones gastrointestinales, como la diarrea, así como reacciones alérgicas que pueden variar desde leves hasta graves. También pueden afectar la microbiota intestinal, un conjunto de microorganismos que desempeñan funciones importantes en la digestión, la inmunidad y el equilibrio del organismo (Francino, 2016). Usarlos sin necesidad implica asumir riesgos sin obtener beneficios.

Es importante aclarar que en algunos casos sí pueden indicarse antibióticos en pacientes con gripe, pero no para tratar el virus en sí. Esto ocurre cuando se desarrollan infecciones bacterianas secundarias, como neumonía, otitis o sinusitis. Estas complicaciones son más frecuentes en niños pequeños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. En tales situaciones, el tratamiento antibiótico está justificado, pero siempre debe ser indicado por un profesional de la salud tras una evaluación adecuada (CDC, 2023).

Entonces, ¿qué se debe hacer ante la gripe? El manejo habitual se centra en aliviar los síntomas mientras el sistema inmunológico elimina el virus. Esto incluye reposo, hidratación adecuada y, si es necesario, medicamentos para reducir la fiebre o el dolor. En ciertos casos —por ejemplo, en personas de alto riesgo o en etapas tempranas de la enfermedad— pueden utilizarse antivirales específicos, pero su indicación depende del criterio médico (Uyeki et al., 2019).

Comprender por qué los antibióticos no sirven para la gripe es clave para tomar decisiones informadas. No se trata solo de evitar un medicamento innecesario, sino de contribuir a un problema colectivo: la preservación de la eficacia de los antibióticos. Cada vez que se utilizan sin indicación, se favorece el desarrollo de resistencia bacteriana, lo que puede afectar a toda la sociedad.

En síntesis, los antibióticos son herramientas valiosas, pero solo cuando se utilizan en el contexto adecuado. La gripe, al ser una infección viral, no responde a estos medicamentos. Reconocer esta diferencia ayuda a evitar riesgos innecesarios y a proteger uno de los recursos más importantes de la medicina moderna.

Referencias

Centers for Disease Control and Prevention. (2023). Antibiotic use and influenza. https://www.cdc.gov

Francino, M. P. (2016). Antibiotics and the human gut microbiome: Dysbioses and accumulation of resistances. Frontiers in Microbiology, 6, 1543. https://doi.org/10.3389/fmicb.2015.01543

Lodish, H., Berk, A., Kaiser, C. A., Krieger, M., Scott, M. P., Bretscher, A., Ploegh, H., & Matsudaira, P. (2021). Molecular cell biology (9th ed.). W. H. Freeman.

Taubenberger, J. K., & Morens, D. M. (2008). The pathology of influenza virus infections. Annual Review of Pathology, 3, 499–522. https://doi.org/10.1146/annurev.pathmechdis.3.121806.154316

Uyeki, T. M., Bernstein, H. H., Bradley, J. S., Englund, J. A., File, T. M., Fry, A. M., Hayden, F. G., Harper, S. A., Hirshon, J. M., & Ison, M. G. (2019). Clinical practice guidelines by the Infectious Diseases Society of America: 2018 update on seasonal influenza. Clinical Infectious Diseases, 68(6), e1–e47. https://doi.org/10.1093/cid/ciy866

Ventola, C. L. (2015). The antibiotic resistance crisis. Pharmacy and Therapeutics, 40(4), 277–283.

World Health Organization. (2020). Antimicrobial resistance. https://www.who.int

DIVULGATA es una revista electrónica de divulgación científica, de publicación continua, editada por José Prisco Palma Nicolás en Monterrey, Nuevo León, México. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2026-071519274400-102, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR).

Los contenidos de este sitio son responsabilidad de sus autores y se encuentran protegidos por la legislación aplicable en materia de derechos de autor.

© 2026 Divulgata. Todos los derechos reservados.

DIVULGATA es una revista electrónica de divulgación científica, de publicación continua, editada por José Prisco Palma Nicolás en Monterrey, Nuevo León, México. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2026-071519274400-102, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR).

Los contenidos de este sitio son responsabilidad de sus autores y se encuentran protegidos por la legislación aplicable en materia de derechos de autor.

© 2026 Divulgata. Todos los derechos reservados.

DIVULGATA es una revista electrónica de divulgación científica, de publicación continua, editada por José Prisco Palma Nicolás en Monterrey, Nuevo León, México. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2026-071519274400-102, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR).

Los contenidos de este sitio son responsabilidad de sus autores y se encuentran protegidos por la legislación aplicable en materia de derechos de autor.

© 2026 Divulgata. Todos los derechos reservados.